¿Puede la alimentación influir en la atención, la concentración y el comportamiento de un niño con TDAH? Descubre qué sabemos sobre seis nutrientes y suplementos y qué precauciones debes tener.
¿Puede la alimentación influir en la atención, la concentración y el comportamiento de un niño con TDAH? Es una pregunta que muchas familias se hacen cuando buscan formas de ayudar a sus hijos. En consulta, es habitual que los padres pregunten por el magnesio, el zinc, el omega-3 o determinados suplementos que se anuncian para mejorar la concentración.
La nutrición es importante para el desarrollo cerebral y para la salud general durante la infancia. El cerebro necesita energía, proteínas, grasas, vitaminas y minerales para funcionar correctamente. Sin embargo, hay una diferencia importante entre aportar los nutrientes que el organismo necesita y afirmar que un suplemento puede tratar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
En este artículo vamos a repasar seis sustancias que se mencionan con frecuencia en relación con el TDAH: 5-HTP, magnesio, zinc, L-teanina, melena de león y omega-3 con fosfolípidos. Veremos qué función tienen en el organismo, qué se está investigando y qué precauciones deben tenerse en cuenta antes de administrarlas a un niño.
¿Qué relación existe entre el TDAH, el cerebro y la nutrición?
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que puede afectar a la atención, la organización, el control de los impulsos y la regulación de la actividad. No todos los niños presentan las mismas dificultades: algunos muestran principalmente síntomas de inatención, otros tienen más hiperactividad e impulsividad y otros combinan ambos tipos de síntomas.
Estas dificultades pueden repercutir en el aprendizaje, las relaciones sociales, el descanso y el bienestar emocional. En ocasiones, el niño también puede experimentar frustración, ansiedad o una sensación de no estar a la altura de sus compañeros.
Por eso es importante mirar más allá de la conducta. Un niño que tiene dificultades para concentrarse o controlar sus impulsos necesita una valoración individualizada, que tenga en cuenta su desarrollo, su entorno familiar, el colegio, el sueño y su salud general.
La nutrición forma parte de ese cuidado. Una alimentación equilibrada aporta los elementos necesarios para el funcionamiento del organismo. Además, cuando existe una deficiencia nutricional real, corregirla puede ser importante para la salud.
Pero debemos tener cuidado con una idea: que un nutriente sea necesario para el cerebro no significa que tomar más cantidad mejore automáticamente los síntomas del TDAH.
1. 5-HTP y triptófano: su relación con la serotonina
El 5-HTP, o 5-hidroxitriptófano, es una sustancia que el organismo utiliza en la síntesis de serotonina. Se relaciona con el metabolismo del triptófano, un aminoácido que obtenemos a través de los alimentos.
La serotonina participa en diferentes funciones del organismo, entre ellas la regulación del estado de ánimo y otros procesos relacionados con el sistema nervioso. También interviene en la cadena de procesos bioquímicos a partir de los cuales se produce melatonina, una hormona que participa en la regulación del ciclo sueño-vigilia.
Es importante aclarar que la serotonina se produce en distintos tejidos y que la serotonina intestinal no pasa directamente al cerebro. Por tanto, no debemos interpretar que aumentar la serotonina en el intestino vaya a mejorar automáticamente el estado emocional o la atención del niño.
¿Y qué ocurre con el 5-HTP como suplemento?
Aunque se estudia su relación con determinados procesos neuroquímicos, no hay evidencia clínica suficiente para recomendarlo como tratamiento del TDAH infantil. Además, puede tener interacciones con medicamentos que actúan sobre la serotonina y provocar efectos adversos.
Por eso, no aconsejaría administrarlo a un niño por iniciativa propia ni utilizarlo como una alternativa a los tratamientos indicados por sus profesionales sanitarios.
¿Y el plátano?
El plátano contiene triptófano y puede formar parte de una alimentación variada. Es una opción alimentaria interesante, pero comer un plátano cada día no constituye un tratamiento del TDAH ni garantiza una mejoría de la atención o del sueño.
2. Magnesio: un mineral necesario para el sistema nervioso

El magnesio es un mineral esencial que participa en numerosas funciones del organismo. Interviene en la actividad muscular, la transmisión nerviosa, el metabolismo energético y el funcionamiento normal de las células.
Por eso es importante que los niños reciban suficiente magnesio a través de su alimentación.
Podemos encontrarlo en alimentos como:
- Frutos secos y semillas.
- Legumbres.
- Cereales integrales.
- Verduras de hoja verde.
- Algunos pescados.
En relación con el TDAH, se ha investigado si los niveles bajos de determinados minerales podrían estar asociados a algunas dificultades de comportamiento o atención. Sin embargo, no está demostrado que suplementar con magnesio a todos los niños con TDAH mejore sus síntomas.
La situación es diferente cuando existe una deficiencia confirmada o una sospecha clínica que justifique su valoración. En ese caso, el profesional sanitario puede estudiar la alimentación del niño y decidir si es necesario realizar alguna intervención.
También debemos recordar que tomar demasiado magnesio en forma de suplemento puede provocar diarrea, molestias abdominales y otros efectos adversos. La cantidad adecuada depende de la edad, la alimentación, la situación clínica y el producto utilizado.
3. Zinc: importante para el crecimiento y el desarrollo cerebral
El zinc es otro mineral esencial durante la infancia. Participa en el crecimiento, el funcionamiento del sistema inmunitario, la reparación de tejidos y diferentes procesos relacionados con el desarrollo y el funcionamiento cerebral.
Podemos obtener zinc a través de alimentos como:
- Carne y pescado.
- Huevos.
- Lácteos.
- Legumbres.
- Frutos secos y semillas.
El zinc se ha estudiado en relación con el TDAH porque interviene en procesos biológicos que también participan en el funcionamiento del sistema nervioso.
Sin embargo, debemos diferenciar entre dos situaciones: que el organismo necesite zinc para funcionar correctamente y que administrar zinc adicional mejore los síntomas del TDAH.
La investigación sobre la suplementación ha mostrado resultados variables y no permite recomendarla de manera general para todos los niños con este diagnóstico.
Si existe una alimentación muy limitada, dificultades de crecimiento o sospecha de una deficiencia, conviene comentarlo con el pediatra. La suplementación debe responder a una necesidad concreta y ajustarse a la edad del niño.
4. L-teanina: una sustancia presente en el té

La L-teanina es un aminoácido que se encuentra principalmente en las hojas del té. Ha despertado interés por sus posibles efectos sobre la relajación, el estrés y determinados aspectos de la función cognitiva.
Se han realizado investigaciones sobre esta sustancia en adultos y también existen estudios preliminares relacionados con el sueño y la atención. Sin embargo, todavía no disponemos de evidencia suficiente para afirmar que la L-teanina sea un tratamiento eficaz y seguro para los síntomas del TDAH en niños.
Que una sustancia tenga resultados interesantes en estudios preliminares no significa que podamos trasladar esos resultados directamente a la población infantil.
Además, los extractos concentrados y los suplementos no son equivalentes a consumir un alimento o una bebida de forma habitual. Su composición y concentración pueden variar.
Por tanto, no recomendaría administrar L-teanina a un niño para mejorar su concentración o reducir su ansiedad sin una valoración profesional.
5. Melena de león: ¿qué sabemos sobre este hongo?
La melena de león es un hongo conocido por su aspecto, que recuerda a la melena de este animal. Su nombre científico es Hericium erinaceus.
Ha despertado interés en la investigación por determinados compuestos que contiene y por sus posibles efectos sobre procesos relacionados con el sistema nervioso. Algunos estudios experimentales han investigado su relación con el factor de crecimiento nervioso, conocido como NGF.
Este factor participa en el desarrollo y mantenimiento de determinadas células nerviosas. Por eso se está estudiando si algunos componentes de la melena de león podrían tener aplicaciones en el ámbito de la salud neurológica.
Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre los resultados de laboratorio o los estudios realizados en animales y demostrar un beneficio clínico en niños.
Actualmente no existe evidencia clínica suficiente para afirmar que la melena de león mejore la atención, la concentración, la psicomotricidad o el comportamiento de los niños con TDAH.
Tampoco podemos afirmar que proteja a los niños frente a virus y bacterias o que sea imprescindible para su desarrollo intelectual y emocional.
Aunque se comercialicen preparados en forma de jarabe o suplementos infantiles, que un producto esté formulado para niños no demuestra por sí mismo que sea eficaz o que esté exento de riesgos.
6. Omega-3 y fosfolípidos: su papel en el desarrollo cerebral
Los ácidos grasos omega-3 son grasas esenciales que participan en diferentes funciones del organismo. Entre ellos encontramos el DHA y el EPA, que se estudian especialmente por su relación con la salud cardiovascular y el funcionamiento cerebral.
El DHA es un componente importante de las membranas celulares del cerebro y de la retina. Por eso, los ácidos grasos omega-3 tienen un papel relevante en la nutrición durante el crecimiento y el desarrollo.
Podemos encontrar omega-3 en alimentos como:
- Pescado azul.
- Nueces.
- Semillas de lino y chía.
- Algunos aceites vegetales.

También existen suplementos elaborados a partir de aceite de pescado o de algas.
¿Pueden mejorar los síntomas del TDAH?
Se han realizado estudios para investigar si la suplementación con omega-3 puede producir cambios en la atención o en algunos síntomas del TDAH. Sin embargo, los resultados no son concluyentes y las recomendaciones clínicas no consideran que estos suplementos deban utilizarse de forma general como tratamiento del trastorno.
Los fosfolípidos, por su parte, son componentes fundamentales de las membranas celulares. Participan en la estructura y el funcionamiento de las células, incluidas las neuronas. Pero esto no demuestra que tomar suplementos de fosfolípidos mejore la conexión entre neuronas o los síntomas del TDAH.
La recomendación más prudente es priorizar una alimentación equilibrada y consultar con un profesional antes de recurrir a preparados concentrados.
¿Debemos dar suplementos a los niños con TDAH?
Esta es probablemente la pregunta más importante.
Es comprensible que las familias busquen soluciones que ayuden a sus hijos a concentrarse, descansar mejor o sentirse más tranquilos. Pero debemos evitar la idea de que existe una combinación de suplementos capaz de mejorar todos los síntomas del TDAH.
No todos los niños tienen las mismas necesidades nutricionales. Tampoco todos presentan las mismas dificultades ni responden de la misma manera a las intervenciones.
Las principales recomendaciones clínicas insisten en la importancia de una alimentación equilibrada, una buena nutrición y la actividad física. También señalan que los suplementos no deben sustituir los tratamientos establecidos ni utilizarse de forma indiscriminada.
Antes de administrar un suplemento, conviene tener en cuenta:
- La edad y el peso: las necesidades nutricionales cambian durante el crecimiento.
- La alimentación: es importante valorar si existe una dieta muy limitada o una posible deficiencia.
- Los medicamentos: algunos suplementos pueden interactuar con los tratamientos prescritos.
- La composición del producto: no todos los preparados contienen las mismas cantidades ni los mismos ingredientes.
- La evidencia disponible: que un producto se comercialice para niños no significa que se haya demostrado su eficacia para el TDAH.
No recomiendo combinar 5-HTP, magnesio, zinc, L-teanina, melena de león y omega-3 por cuenta propia. Tampoco es adecuado establecer dosis generales en función únicamente del peso sin conocer la situación clínica del niño.
Qué necesita un niño con TDAH más allá de la nutrición
La atención al TDAH debe ser individualizada. La alimentación es una parte del cuidado, pero no puede sustituir el acompañamiento médico, psicológico, familiar y educativo cuando está indicado.
Algunas medidas importantes son:
1. Una alimentación variada y suficiente. Ofrecer alimentos de distintos grupos y evitar restricciones innecesarias ayuda a cubrir las necesidades nutricionales del crecimiento.
2. Un buen descanso. Mantener horarios regulares y unas rutinas de sueño adecuadas puede favorecer el bienestar y el funcionamiento diario.
3. Actividad física. El movimiento y el ejercicio forman parte de los hábitos saludables y pueden contribuir al bienestar físico y emocional.
4. Apoyo en el entorno escolar. La coordinación con el colegio permite adaptar las estrategias de aprendizaje y atender las necesidades concretas del niño.
5. Seguimiento profesional. El tratamiento debe ajustarse a cada caso y revisarse periódicamente. Si hay dificultades de atención, impulsividad, sueño o regulación emocional, conviene abordarlas de forma conjunta.
Una última reflexión para las familias
Cuando un niño tiene TDAH, es fácil centrar toda la atención en aquello que le cuesta hacer: permanecer sentado, concentrarse, organizar sus tareas o controlar sus impulsos.
Pero debemos recordar que cada niño tiene sus propias capacidades, intereses y fortalezas.
La nutrición es importante y debemos cuidar que no existan carencias. Sin embargo, no debemos depositar en un suplemento la expectativa de resolver dificultades que requieren una atención más amplia.
Los seis compuestos que hemos repasado tienen funciones o propiedades que se están estudiando, pero no todos cuentan con evidencia suficiente para recomendar su uso en niños con TDAH.
Mi consejo es que no administres suplementos por tu cuenta, que consultes las dudas con el pediatra y que elabores con los profesionales que acompañan a tu hijo un plan de atención adaptado a sus necesidades.
Porque ayudar a un niño con TDAH no consiste únicamente en mejorar su concentración: también significa cuidar su salud, su autoestima, sus emociones y su desarrollo.
